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El Intercambio


Clint Eastwood

Clint Eastwood (San Francisco, California, EEUU, 1930) ha alcanzado el éxito en sus tres trayectorias profesionales: la primera, en la televisión, como estrella de la serie 'Rawhide'; posteriormente, como icono de Hollywood, protagonizando 'Harry el sucio', 'El hombre sin nombre' o 'El bueno, el feo y el malo'; y, más tarde, como un gran director, tras obtener sendos Oscar por 'Sin perdón' y 'Million Dollar Baby'.

Ahora, en 'El intercambio', confirma su talento tras la cámara recreando el drama de una madre cuyo hijo es secuestrado.

Pregunta.– Su última película da a conocer al mundo la historia de Christine Collins. ¿Por qué cree que no se ha divulgado demasiado?

Respuesta.– No tengo ni idea. Me sorprendió mucho cuando la leí. Creo que quizá no se le ha prestado mucha atención porque sucedió en los años 20. Parece que se concedió mucha más importancia a otros sucesos de los años 30 y 40, como el de 'La Dalia Negra', que a ésta.

P.– En el centro de la trama se encuentra una figura femenina. Parece que a usted le gusta rodar filmes sobre mujeres fuertes...

R.– Sí. Creo que se debe a que crecí viendo películas de los años 30 y 40, como 'Carta de una desconocida', de Max Ophuls, en la que se narraban historias con esas características.

P.– ¿Cómo fue el proceso de investigación que siguió antes de rodar?

R.– Bueno, hicimos muchas investigaciones sobre aquella época y he de admitir que el director artístico desempeñó un papel muy importante en ellas. Dimos con varias secuencias documentales sobre el centro de Los Ángeles; rudimentarias, pero que nos sirvieron para hacernos una idea. La historia se desarrolla entre 1928 y 1935, y yo vivía en 1935, de modo que algún recuerdo tengo. Como que en los años 50 aún existían los tranvías Red Car y cosas por el estilo...

P.– En una ocasión llegó a decir que Angelina Jolie le recordaba a Meryl Streep porque siempre llega al plató preparada, se aprende perfectamente sus líneas y está en todo momento lista para rodar. ¿Puede añadir algo más al respecto?

R.– Angelina es de ese tipo de actrices que se presenta bien preparada. Tiene una buena idea de su personaje, de cuál es su participación en la trama, de cómo debe conseguirlo... En realidad, es como el sueño de cualquier director. No hubo mucha necesidad de sentarnos y tener que analizar pseudointelectualmente lo que estaba sucediendo. Mi trabajo consistía en permanecer sentado para ver lo que sucedía y lo que ella aportaba.

P.– ¿Cómo se definiría como director?

R.– No me gustan los directores que intervienen y se ponen a hablar en jerga. Creo que primero debo mostrar lo que tengo en la cabeza y, después, los actores pueden decirme qué estoy haciendo mal. Hay muchas personas a las que hay que darles explicaciones, pero no ha sido así en este caso, en el que Angelina debía comprender en su interior cómo iba a identificarse con el personaje para convertirse en él.

P.– Usted es famoso por rodar muy rápido. ¿Cómo fue en este caso?

R.– A veces uno se encuentra ante escenas con mucha carga emocional, así que suelo rodarlas sin continuidad. Me gusta filmar a los actores cuando están pensando en la escena, porque, después de todo, ¿qué es la interpretación? Uno intenta dar la impresión de que el pensamiento inmediato se está traduciendo en el diálogo, y que se trata, por tanto, de una emoción inmediata. Cuando hay que repetirlo veinte veces, resulta muy difícil, y, claro, un actor puede lograrlo, pero es posible que en algún momento se pierda cierto destello. Siempre intento conseguirlo. No siempre se alcanza.

P.– ¿Y qué hay sobre que usted lo rueda todo a la primera toma?

R.–Tengo fama de rodarlo todo a la primera, pero no es cierto. Uno intenta captar ese destello, pero a veces surgen problemas técnicos, o cualquier otra cosa. No obstante, cuento con un equipo de filmación siempre dispuesto, de modo que no tengo que decir acción, o comenzar a rodar. Nada de eso. Simplemente, le dirijo una mirada a quien lleva la cámara y comenzamos.

P– ¿No le han dicho que le iría mejor si eligiera películas menos exigentes, que hicieran pensar menos?

R– La base del drama es el conflicto, y la base de las historias es el conflicto, bien sea un conflicto interior, físico o emocional. Es lo interesante y es lo que la gente quiere ver. Es decir, uno puede hacer una narración muy simple con un conflicto mínimo, pero probablemente alcanzará un público limitado. Por tanto, creo que nos atraen los sucesos insólitos. Por esa misma razón, los periódicos suelen publicar los incidentes más insólitos en la primera plana y los menos insólitos en las últimas.





Llega ´El intercambio´, la nueva película del director de ´Million dollar baby´

Clint Eastwood: "Me siento atraído por las historias inusuales"


Eastwood, en el reciente estreno de Gran Torino en Los Ángeles

NUEVA YORK - Sin duda el caso de Clint Eastwood es una verdadera rareza, teniendo en cuenta que es el último actor de su generación que ha seguido trabajando regularmente en los últimos años y que como director es capaz de terminar dos películas en un año mientras hace la preproducción de una tercera. A los 78 años habla con orgullo de El intercambio (Changeling), filme sobre un caso de corrupción policial ocurrido en Los Ángeles en los años treinta, protagonizado por Angelina Jolie y que se estrena este viernes en España. Pero además Eastwood estrena en Estados Unidos Gran Torino, un thriller de acción que él mismo protagoniza, en el que será, según ha dicho, su último trabajo como actor. Cuenta la historia de un veterano de Corea que decide darle una lección a su vecino adolescente cuando este le roba el coche.

- En sus comienzos, sus películas giraban en torno a personajes masculinos. ¿Por qué en sus últimas películas cuenta historias sobre mujeres que luchan contra una sociedad dominada por los hombres?

- No lo sé, tal vez me volví más femenino. Hablando en serio, siempre me intrigaron esta clase de historias. En mi juventud hice muchas películas de acción, pero siempre me interesaron otro tipo de historias. Recuerdo cuando dirigí Los puentes de Madison, que era una historia que originariamente estaba escrita desde una perspectiva masculina. El libro contaba la historia de un fotógrafo que atravesaba el país y conocía a una mujer que había enviudado durante la guerra. El guión de la película, a diferencia del libro, se centró en la visión de la mujer. Honestamente, creo que el guionista tuvo una decisión acertada, porque cada trama tiene sus necesidades y creo que las mujeres tienen historias más profundas y batallas más arduas que los hombres. De modo que así la situación era mucho más dramática, y lo mismo puedo decir de Million dollar baby, en donde alguien caído y arruinado busca ser alguien en el mundo.

- ¿Por qué quiso contar un incidente de la historia de Los Ángeles como el que propone El intercambio?

- A decir verdad, no sabía demasiado sobre el episodio del que habla el filme, y me sorprendió porque fue un evento muy inusual. Si bien la ciudad de Los Ángeles ha pasado por muchas situaciones delirantes, este caso fue muy extraño. Aun así, no lo conocía hasta que leí el guión. El autor hizo algo muy interesante, porque cuando envió el guión incluyó fotocopias de todos los artículos que se publicaron sobre el tema en los diarios de la época. Por lo tanto mientras leías la historia podías ver las fotografías de las personas que participaron, lo cual hizo que este crimen horrible resultara mucho más vívido. Creo que lo más interesante fue que el guionista se concentró en la lucha de esta mujer en lugar de poner el acento en el crimen.

-En El intercambio el detalle con el que retrata la época es sencillamente excepcional…

-Gran parte del mérito pertenece al guionista, porque él logró rescatar la esencia de la época. Yo nací en 1930, y crecí a lo largo de esa década, por lo que recuerdo bien muchas cosas que también estaban vigentes en la época que retrata la película. Me acuerdo muy bien de mis padres cuando yo era niño. Ellos eran muy jóvenes, y yo prestaba mucha atención a lo que decían y a lo que no decían. Las cosas eran muy diferentes en aquel entonces de cómo son hoy. Y Los Ángeles ha cambiado mucho a lo largo de los años.

-¿Tomó alguna precaución para que la película no se convirtiera en un culebrón?

-En verdad, creo que el melodrama forma parte de la situación. Los Ángeles ha sido tocada por el glamur del cine negro y las historias de detectives. Pero a veces la realidad es mucho más interesante que la ficción, como sucede en este caso que describo en mi filme. El elemento dramático está implícito en la historia de esta pobre mujer. En cierta medida, me recuerda a las películas que yo veía en mi juventud, como Luz de gas, donde todo el tiempo intentaban jugar con la mente del público con la mentira y el misterio. En aquel momento, como no existía la televisión o internet, la policía muchas veces lograba salirse con la suya y que nadie se enterara de lo que realmente había pasado. Me da escalofríos pensar que muchos casos como este nunca fueron aclarados. 

-¿Por qué siempre se siente atraído por historias tan emotivas como complicadas?

-Porque la base del drama es el conflicto, y la base de las historias también es el conflicto, ya sea un conflicto interior, o uno con el mundo exterior. Eso es lo que la gente quiere ver. Uno podría hacer una historia muy simple en donde el conflicto fuera mínimo, pero lo más factible es que esa película tenga una audiencia minúscula. Yo me siento atraído por las historias inusuales, como les ocurre a los periódicos, que siempre ponen las historias más insólitas en la primera página. Pero eso tampoco quiere decir que cada historia deba tener asesinatos o una situación caótica. Hay muchas historias felices que son maravillosas para contar.

"Jolie está al nivel de las grandes"

¿Cómo fue la experiencia de dirigir a Angelina Jolie?

Ha sido una de las mejores experiencias de mi carrera como director. En los últimos años ha tenido demasiada publicidad, porque apareció en las portadas de todas las publicaciones del mundo. Muchas personas ocupan ese lugar en los medios sin tener ningún talento. Pero ella lo tiene y es una artista muy preparada. Su capacidad está al nivel de las otras grandes actrices con las que he trabajado en mi carrera. Y, por supuesto, tiene uno de los rostros más impactantes que uno puede imaginarse.





La estrella protagoniza «El intercambio», filme de Clint Eastwood en el que interpreta a una madre que lucha por recuperar a su hijo

«Ser familia numerosa es una locura»


Jolie, en un estreno en Westwood, California, hace unos días

LOS ANGELES - Vestida con un pantalón de lana fría de color marfil y un suéter del mismo tono con cuello barco, ambos de Ralf Lauren, una bellísima Angelina Jolie atendió a LA RAZÓN en Nueva York, para presentar su nueva película, «El intercambio», un drama dirigido por el maestro Clint Eastwood. Con Brad Pitt y sus seis hijos en el piso de arriba, la actriz negó que estuviera deprimida con un simple movimiento de cabeza, y aseguró que su relación con el actor no podía ser más estable.

-En «El intercambio» es una madre que lucha por recuperar a su hijo. ¿Su papel sirve de inspiración para cualquier mujer?

-Sí, también para mí y espero que en el futuro para mis hijas. Les cuento muchas historias, quiero que se conviertan en el tipo de mujeres que me gustaría conocer. Jamás he hecho un personaje que me pareciera alguien horrible.

-¿Fue capaz de dejar el papel a un lado cuando llegaba a casa?

-Sí, siempre he podido separar mi vida de mi trabajo, pero es cierto que por la noche me metía en la cama hecha una bolita junto a Brad y mis hijos, todos en la misma cama; eran momentos en los que necesitaba los abrazos de mis seres queridos.

-¿Se puede decir que es alguien que lo tiene todo en la vida?

-Sí, soy una mujer con mucha suerte, tengo unos hijos maravillosos, puedo viajar, vivo con una pareja increíble, me llegan grandes oportunidades en mi trabajo... Todas las noches doy gracias al acostarme por mi familia.

-Además, sus hijos disfrutan de una vida privilegiada...

-Quiero educarlos con responsabilidad, Brad y yo hemos empezado programas en nombre de nuestros hijos en los países donde los hemos adoptado y queremos que, con el tiempo, se hagan responsables de estos. Tienen muchas preguntas que intento contestar mostrándoles la realidad.

-¿Es difícil mantener el romance en pareja con seis hijos?

-Lo cierto es que dormimos poco, a veces tratamos de darnos un baño juntos al final de la noche y hablar de nuestras cosas, pero en cuanto los chicos oyen el agua vienen corriendo a bañarse con nosotros. Es divertido y maravilloso: lo mejor de tener seis hijos es que una vez que pasas de tres o cuatro es la misma locura. Es puro caos, pero estamos bien.

-¿Cómo están los bebés?

-Son maravillosos, están tumbados uno al lado del otro y no dejan de sonreír. Knox se parece a Brad y Vivienne a mí. Cada uno tiene su personalidad, Knox es más tranquilo y Vivienne es mucho más ruidosa.

-¿Qué siente al rodar de nuevo después de tener a los gemelos?

-Después de un año sin trabajar, voy a volver a rodar una película en febrero. Después pararé durante otro año. Reconozco que fue difícil aceptar la nueva cinta. Hemos hablado mucho sobre ello en casa: Brad y yo podemos encontrar el equilibrio; también lo he hablado con mis hijos, quería saber su opinión ante la idea de que mami volvería al trabajo.

-Tomar una decisión en su casa debe de ser algo caótico...

-Sí, lo es. Mis hijos son ruidosos pero sabemos cómo escucharles. Brad y yo nos preguntamos cómo tomar la decisión correcta, pero la familia es siempre lo primero. Afortunadamente, Brad es un gran padre, cuando él rueda yo estoy en casa y cuando yo trabajo él se queda con los niños. Algunos ya van al colegio y al mismo tiempo puedo llevarles al rodaje.

Una catarsis para superar la muerte de su madre

Rodar «El intercambio» no fue fácil para Angelina Jolie: «Mi madre acababa de morir y me sentía frágil. Hasta que empecé a rodar no podía ver fotos suyas sin llorar», explica la actriz, que encontró en el rodaje una «catarsis»: «Este personaje me recuerda mucho a mi madre, y cuando me caracterizaba la veía a ella. La recordaba como una mujer maravillosa, suave, entregada. Esta película me ayudó a superar su pérdida». Y la recuerda como una mujer «que habla muy bajito, era muy dulce. Nunca me gritaba ni se enfadaba», pero, «si alguien decía algo contra mi hermano o contra mi se convertía en una fi era, tenía una gran fuerza».





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