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Gran Torino
Con ´Gran Torino´, el cineasta revisa su pasado y filma una Norteamérica en quiebra

Clint Eastwood: Ajuste de cuentas con Harry el Sucio


Clint Eastwood, en una escena de la película Gran Torino, que protagoniza y dirige

BARCELONA - Norman Mailer entrevistó en 1984 a Clint Eastwood, quien, ironías del destino, había sido rechazado en 1958 para actuar de secundario en Los desnudos y los muertos, adaptación de la célebre novela del escritor. Mailer le comentó: "Me han dicho que te defines como un don nadie y un vagabundo. ¿Es eso cierto?" Eastwood respondió: "Jamás he dicho eso". Mailer insistió: "Entonces, ¿cómo te definirías?" El actor le taladró con la mirada y contestó: "Como un don nadie y un vagabundo".

El personaje de Walt Kowalski, interpretado por Clint Eastwood -que bien podría ser la última interpretación de su carrera-, consume el último tramo de su vida observando la de los demás. El protagonista de Gran Torino, que hoy se estrena, es un ser solitario, irascible, racista y tan anacrónico como el coche que da título al filme: una joya de coleccionista que mantiene aparcada en el garaje, mientras él, sentado en el porche, reflexiona - entre cerveza y cerveza-sobre la soledad en que le ha sumido la viudedad.

Kowalski tiene armas de fuego en casa y parece dispuesto a usarlas cuando observa, aislado en la soledad, que su barrio está poblado por una colonia hmong (grupo étnico que procedente del sur de China se estableció en Vietnam y otros países asiáticos). Acaso representen el futuro de un país, Norteamérica, en el que este hombre inacabado había depositado su orgullo patriota y sus esperanzas, pero que ahora está sumido en la crisis económica.

Kowalski está de vuelta de todo. Parece un avejentado Harry el Sucio. No sólo porque lo encarne Eastwood, que en Gran Torino ajusta cuentas con su propio pasado: el de aquel policía que encañonaba al forajido de turno con su fálica Magnum 44, tentándole cínicamente a que intentara escaparse: "Alégrame el día".

En Gran Torino, Clint Eastwood se convierte definitivamente en el último antihéroe americano. Kowalski no fue policía, sino mecánico en la Ford, y empuñó las armas en Corea. Todos sus sueños se han venido abajo. También Eastwood fue reclutado en su día, pero se libró de la guerra.

El futuro cineasta nació en el seno de una familia sacudida por la depresión económica de los años treinta. Tuvo una infancia difícil, aunque luego destacaría como jugador de baloncesto. Debió ganarse la vida como camionero, leñador o empleado de una gasolinera. Siendo un adolescente ya tocaba el clarinete (su madre era una gran amante del jazz) en clubs nocturnos, falseando su edad y recibiendo como compensación bocadillos y cerveza. En 1958 fue contratado para actuar en la serie Rawhide (Látigo), que hasta 1966 totalizó 250 episodios. En 1964, aprovechando un amplio paréntesis en la grabación de la serie, Eastwood cometió un aparente disparate: aceptó rodar una película en Europa, el mausoleo de las antiguas figuras que ya no encontraban trabajo en Hollywood.

Aquel presunto iletrado fílmico lo recuerda así: "No quería rodar ninguna película del Oeste, pero mi agente insistió en que le echara una ojeada al guión de un western de bajo presupuesto que se iba a rodar en España, bajo la dirección de Sergio Leone. Empecé a leerlo y cuando iba por la página 10 descubrí que era una versión western de Yojimbo, la película de Kurosawa". Eastwood sólo percibió quince mil dólares por rodar en Almería Por un puñado de dólares, título inicial de una trilogía de oro completada por La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo.

Morgan Freeman da vida a Nelson Mandela

Clint Eastwood cumplirá 79 años el 31 de mayo, pero lleva un incesante ritmo de trabajo. El pasado año estrenó dos películas en Estados Unidos, El intercambio y Gran Torino, un doblete que claramente perjudicó al cineasta en la última edición de los Oscar. De cualquier modo, Eastwood ya ha ganado dos veces el Oscar como mejor director: en 1993 por Sin perdón y en el 2005 por Million dollar baby, dos filmes que también protagonizaba. Y a Morgan Freeman, su amigo y compañero en varias películas, le había prometido, durante la filmación de Million dollar baby, que en una próxima película suya interpretaría a Nelson Mandela, el líder antiapartheid y primer presidente negro de Sudáfrica.

A partir de un guión basado en El factor humano (Nelson Mandela y el partido que salvó a una nación), libro del escritor y periodista británico John Carlin, Clint Eastwood se dispone a iniciar el rodaje con un reparto encabezado por Morgan Freeman y Matt Damon.





Eastwood estrena «Gran Torino», su último trabajo como actor, asegura el cineasta

Harry el sucio, la hora de la jubilación


LEYENDA VIVA: Eastwood en una escena de «Gran Torino». El actor demuestra que todavía sabe manejar un arma

LOS ÁNGELES - Aclamada por la crítica, «Gran Torino» se ha transformado en el filme de Eastwood más visto en EE UU, aunque fue ignorado en los Oscar. La película, que según el director y protagonista ofrece su última interpretación en el cine, narra la historia de un hombre que combate a una pandilla de asiáticos al estilo de un «Harry el sucio» ya octogenario. Por dicho papel podría haber sido nominado, pero le dieron la espalda a esta figura de Hollywood que ha ganado cuatro estatuillas, aunque ninguna como actor.

La cinta tampoco tuvo una buena acogida en los Globos de Oro. Sin embargo, hasta el momento, ha recaudado más de 130 millones de dólares en Norteamérica. Eastwood interpreta en ella a un malhumorado veterano de Vietnam que contempla cómo su vecindario, en Detroit, ha cambiado con el paso de los años hasta tal punto de que se convierte en el único americano que vive en ella. Eastwood impresiona por su altura, por todo lo que ha vivido, e incluso por una ya evidente sordera: «Mis películas son estudios de la naturaleza humana», asegura. Comenzó a encarnar al personaje que lo hizo famoso, Harry, en 1971, ya maduro; se despidió del género en el que dio sus primeros pasos, el «western», con un Oscar como director por «Sin perdón» (1992), y le brindó uno a Sean Penn por «Mistyc River» (2003) y a Hillary Swank (2004), la protagonista de «Million Dollar Baby», título por el que también consiguió su segundo Oscar como director: «Mi interés por el trabajo va y viene, a mi edad he conseguido una libertad que no tenía antes; como me dijo un amigo hace poco tiempo, cuando cumples los 70 ya no tienes nada que perder...».

Una familia disfuncional

Alcalde de Carmel durante unos años, confiesa que su gusto por la política ha ido cambiando: «Desde un punto de vista liberal, creo en la igualdad absoluta de los hombres, que cada uno posee el derecho de hacer lo que quiera, siempre y cuando no haga daño a nadie. No me veo a mí mismo como un conservador, aunque tampoco soy de izquierdas. Con el tiempo he construido mi propia filosofía. Vivo y dejo vivir, desde niño me molesta la gente que le dicta a los demás de qué forma deben conducir sus vidas». Parece que por fin ha encontrado la estabilidad sentimental, lo que, si hablamos de Eastwood, es decir mucho. Casado con Dina Ruiz, periodista de TV, la pareja tiene una hija, Morgan, de ocho años, el séptimo vástago de Eastwood, que estuvo casado diez años con la modelo Maggie Johnsson, con quien tuvo dos. Los otros cuatro pertenecen a tres relaciones diferentes: «Reconozco que tengo una prole moderna y disfuncional. Durante muchos años mi carrera fue lo primero para mí, no siempre fui el hombre bueno que debería haber sido, pero no me he apartado de ningún miembro de mi familia», confiesa Eastwood, aún derecho como una vela. Lo echaremos en falta.







Clint Eastwood, junto a sus vecinos, en un fotograma de Gran Torino

BARCELONA - A principios de los años noventa Nick Schenk trabajaba en una pequeña empresa en Bloomington, Indiana, embalando cintas de vídeo. Algunos de sus compañeros de trabajo pertenecían a la etnia hmong. Los hmong vivían al norte de Laos en relativa paz y tranquilidad, hasta que en la década de los cincuenta varios operativos de la CIA decidieron que el país sería una buena base para evitar la difusión del comunismo en Asia. Con la promesa de un buen sueldo, formación militar y un futuro brillante, más de 9.000 hmong (que llegarían a ser 18.000) pasaron a formar parte de un proyecto secreto que pocos años después acabaría con su participación en la guerra de Vietnam donde ejecutaron centenares de misiones de alto riesgo.

Tras la retirada estadounidense, Vietnam decidió atacar Laos y los hmong fueron declarados "enemigos prioritarios" y aniquilados. Más de 100.000 trataron de huir hacia Tailandia, pero sólo 40.000 lograron llegar allí, donde pasaron a formar parte de campos de refugiados donde eran humillados. Cien mil más murieron durante el transcurso de la guerra, pero aun así no fue hasta finales de 1975 cuando el Gobierno estadounidense decidió dar estatus de refugiado político a los hmong que lo solicitaran.

Según escribió en 1996 el veterano de Vietnam Jack Austin Smith, de los tres millones de hmong que se calcula vivían en esa zona en los años cincuenta, sólo 200.000 consiguieron salvarse. Varios miles aceptaron la oferta del Gobierno estadounidense (que los había dejado en la estacada) y actualmente se cree que unos 180.000 hmong viven en territorio norteamericano.

Y llegó Clint Eastwood. Todo esto, aun siendo una historia conocida, ha adquirido una dimensión absolutamente diferente después del estreno de Gran Torino. Su guionista, el citado Shenk, tomó buena nota de lo que sus colegas de trabajo le explicaron y decidió que los vecinos del ex marine racista y cabreado que interpreta Eastwood en el filme tenían que ser hmong. Este detalle, que en otra película hubiera sido simplemente un matiz sin importancia, ha recordado la tragedia de esta etnia y ha hecho rebrotar una campaña que busca que el Gobierno estadounidense se preocupe por fin de recompensar al pueblo hmong. Roger Warner, por ejemplo, escribía en Asia Times que "Obama debería hacer de esto un tema prioritario" y periódicos como Los Angeles Times, agencias como Reuters, televisiones de todo el mundo y, especialmente, una infinidad de periódicos locales de Sacramento, Minnesota o Indiana se han sumado a la reivindicación con toda clase de reportajes sobre su situación actual, donde muchos simplemente sobreviven, sin lograr adaptarse a un ritmo que no tiene nada que ver con su filosofía de vida.

Muchos cronistas hmong han agradecido a Eastwood el respeto con el que les ha tratado y aunque algunos, como la escritora de Nueva York Sharon Her, han criticado algunos aspectos del filme por ser poco veraces, ha habido consenso en que, muchas décadas después, y gracias a Gran Torino, los hmong están finalmente en el mapa.







Clint Eastwood, director y protagonista de la película GRAN TORINO, llega con su esposa Dina al estreno de la cinta a los Estudios Warner Bros., en Burbank, California, el martes 9 de diciembre del 2008

NUEVA YORK - Como una de las figuras más honradas de Hollywood, Clint Eastwood puede ser selectivo sobre sus coprotagonistas en la pantalla, y para "Gran Torino" no escogió a un grupo de novatos en el cine. Seleccionó a un grupo que debutaba en la actuación.

Eastwood realizó su película más reciente con un grupo de actores desconocidos sin entrenamiento, y el guión de la misma fue escrito por Nick Schenk, su primer trabajo de este tipo.

El afamado cineasta, quien ha ganado premios Oscar y Golden Globe, también estelariza la película en el papel de Walt Kowalski, un jubilado intolerante lleno de prejuicios que tiene problemas para aceptar su cambiante barrio de Detroit, pero es forzado a reevaluar su forma de pensar cuando se convierte en un héroe al defender a la familia de la casa vecina de una pandilla hmong (una tribu asiática).

Al igual que su personaje Walt, Eastwood dice que él también siempre está cambiando y aprendiendo.

"La lección real que se aprende es que es asombroso que uno aún pueda aprender", explica el actor-director de 78 años. "Envejecer puede ser divertido si te relajas y lo disfrutas", agregó.

Eastwood habló con la AP sobre "Gran Torino", los comicios presidenciales y su reciente guerra de palabras con el director de cine Spike Lee.

AP: Los principales actores de "Gran Torino" fueron personas que actuaban por primera vez. ¿Sintió que estaba corriendo un riesgo al incluirlos en el reparto?

Eastwood: Sí, estaba tomando un riesgo. Sentí que era la única manera de hacerlo. Ciertamente no había muchos actores hmong. Sólo había uno, que yo supiera. Es muy oscuro para nosotros; no sabemos mucho sobre ese grupo de gente y por eso nos resulta interesante.

AP: ¿Es "Gran Torino" la última película en la que actuará?

Eastwood: No lo sé; realmente nunca pienso en retirarme. La única razón por la que alguna vez pensé en retirarme de la parte delantera de las cámaras, y no de atrás de las mismas, es que en ocasiones pienso: "¿cuántos papeles hay para alguien de mi edad?". Disfruto trabajar. ... Sigo trabajando porque aprendo algo nuevo todo el tiempo.

AP: ¿Siente que la crítica de Spike Lee por no utilizar a ningún afroestadounidense en "Flags of Our Fathers" y "Letters From Iwo Jima" fue para obtener atención para su propia película sobre la Segunda Guerra Mundial?

Eastwood: Probablemente. El me agrada. No lo conozco bien. Hizo un poco lo mismo cuando salió "Bird". Dijo, "¿por qué este tipo blanco está haciendo esta película sobre Bird (Charlie Parker, saxofonista jazzista negro)?". La respuesta a ello es que yo era el único que quería hacerla. Después me dijo: "No fue mi intención decir nada semejante, me gusta tu trabajo".

AP: Así que, ¿se sorprendió cuando lo criticó nuevamente?

Eastwood: Simplemente como que pensé: "¿qué demonios?". Sigue adelante y promueve tu película y buena suerte, pero no trates de convertir esto en una cuestión racial... Sí, hay historias de militares negros en Iwo Jima, pero ésta era una historia sobre los muchachos que alzaron la bandera, y resulta que eran blancos.

AP: Usted apoyó a John McCain (el candidato presidencial republicano). ¿Le desilusionó cuando perdió?

Eastwood: Lo conocí hace años cuando regresó de Vietnam. Fue cuando (Ronald) Reagan era gobernador de California y tuvo un desempeño importante para todos los prisioneros de guerra que fueron liberados.

Pensé que era un tipo estupendo, un verdadero héroe estadounidense. No me desagradaba tampoco el otro hombre (Barack Obama). En cuanto a quién sería la mejor persona (para el puesto) aún está por verse. Uno espera que quien sea resulte excelente. Obama es mi presidente ahora y le voy a desear lo mejor porque es lo mejor para todos nosotros.





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© decine · 2008