Buscador
Ver Videos
Fallo leyendo RSS
Google
Lista de Correo
Suscribirse Darse de baja
Di que Sí
El actor estrena una nueva comedia "más real y menos alocada"

Jim Carrey dice que sí a todo en Madrid


Jim Carrey, la semana pasada en Madrid

MADRID - El actor canadiense Jim Carrey estuvo la semana pasada en Madrid para presentar su nueva comedia Di que sí, en la que encarna a un administrativo fracasado y negativo que es programado para decirle que sí a todo.

Esta película, "más real y menos alocada, es un regalo para todos los ciudadanos del mundo", dijo Carrey. "En los últimos ocho años hemos hecho todo como país para enfadar a los demás. Les debíamos algo", bromeó.

 

Di que sí está dirigida por Peyton Red y coprotagonizada por Zooey Deschanel. Para Carrey, que en esta película hizo puenting, aprendió a hablar coreano y hasta recorrió las calles de Los Ángeles a lomo de una motocicleta Ducati, la risa es una de las terapias más estimulantes. No le interesan los premios, afirmó; lo que desea es que "la vida fluya como un banquete".





Jim Carrey presenta en España 'Di que sí', una vuelta al modelo de comedia con el que ganó fama, aunque sin los excesos gestuales de antaño

«EEUU está deprimido después de cabrear al mundo»


El actor canadiense Jim Carrey, en la ‘première’ de ‘Dí que sí’ el pasado jueves en Madrid

MADRID.- ¿Ha estado Jim Carrey en Madrid? Sí. ¿Ha presentado otra de esas películas para mayor lucimiento de su persona? Sí ¿Y ha hecho el payaso en la rueda de prensa? Sí, pero -oh, sorpresa- no tanto como todo el mundo esperaba. El actor canadiense presentó ayer en Madrid su último delirio, Di que sí, una película que se estrena el próximo viernes y que a sus fans -y a los que no son tanto- les dejara un cierto regusto de déjà vu.

A saber, un tipo corriente -de esos en los que parece haberse especializado el comediante-, divorciado y en horas bajas busca en una terapia de autoayuda el cambio que necesita. Se trata de decir «sí» a todo lo que le propongan. De este modo, provoca la positividad que necesita para su vida. ¿Les suena de algo? En efecto, es un argumento sospechosamente parecido a Mentiroso compulsivo, cinta en la que, por el deseo de su hijo, el abogado que interpreta el actor está obligado a decir la verdad.

Después de que Carrey se presentase ayer a la reunión con los medios -parapetándose de manera divertida detrás del armario ropero que tiene por guardaespaldas- lo primero que dijo fue «en el momento que me propusieron el proyecto grité ¡Ducatiiiii! [léase como si fuera el sonido de una serpiente de cascabel]».Es decir, Carrey tenía una visión, y no era otra que aparecer conduciendo una de esos vehículos de motocross. Peyton Reed, director de la cinta, que también estuvo en la presentación, reafirmó el peso del actor en los proyectos cinematográficos en los que se embarca: «Jim genera muchas ideas y las quiere llevar a cabo; le encanta improvisar, al final todos tenemos que seguirle».

Una improvisación que brilló por su ausencia en el acto. Salvo la performance del inicio y algunos sonidos onomatopéyicos -del tipo ¡ooohhhhh! y ¡aaarrrgggggg!- pronunciados a lo largo de la presentación, el actor de 46 años estuvo muy comedido. No paraba de decir lo divertido y entretenido que todo fue en el rodaje, pero no era el clown que se esperaba. En Di que sí tampoco se encuentra al Carrey de Ace Ventura o La máscara, ni siquiera el de Como Dios.

Pero Carrey se atreve a hacer una lectura política de la cinta. En esta lectura, el personaje se identificaría con EEUU, un país que se encuentra en «estado depresivo después de haber cabreado a todo el mundo con la política de los últimos ocho años y que lo único que quiere ahora es divertirse», explica el actor. De hecho, los regalos promocionales para la prensa -tazas, post-its, etcétera- parecen sacados de los eslóganes de la campaña de Obama: «Yes, I can», «Yes, I will», o «Yes, I do».

¿Y por qué en esta película su gesticulación -marca de la casa- es menor? «El personaje que interpreto es alguien real con una relación amorosa real y creo que eso funciona. Hay un compendio de todo, de interpretación y espontaneidad». El caso es que el actor parece estar varado en esta película entre los papeles serios que le han otorgado cierto respeto entre el público (El show de Truman, Man on the moon y Olvídate de mí) y los trabajos más alocados como Un loco a domicilio o Dos tontos muy tontos.

Sin embargo, Carrey no se da por aludido y si le preguntan por los Oscar, él agradece la oportunidad que le ha tocado vivir: «Creo que mi vida ha sido como un banquete y son las personas las que me mantienen en el negocio». Un negocio del que, en su momento, llegó a embolsarse 20 millones de dólares por película. Ahora, estrellas emergentes como Steve Carrell acechan el trono de quien durante los últimos 15 años fue el rey de la comedia.





El actor presenta en Madrid «Di que sí», la primera película que lo trae de visita a España

Jim Carrey piensa en positivo


Carrey, el jueves en Madrid, durante la «première» de la película

MADRID - Es el actor de los mil gestos, el cómico entre los cómicos de Hollywood, el que ha dado un nuevo significado a la palabra encasillarse. Jim Carrey, criticado y alabado a partes iguales, estuvo ayer en Madrid para presentar por primera vez una película, «Di que sí», aunque habrá que ver si la cinta merece tal honor. «Quería hacer algo bonito con lo que la gente pueda disfrutar, sobre todo en un momento tan malo en el que todo el mundo está de pésimo humor», aseguró, lleno de buenas intenciones, el intérprete.

Sin dobles, ni red

Carrey encarna a un hombre apático y desmotivado, sin ninguna esperanza de que nada bueno ocurra en su triste existencia, hasta que un amigo le recomienda asistir a un seminario de autoayuda cuya enseñanza es que, en la vida, hay que decir a todo que sí. Este es el embrollo que Carrey utiliza para desplegar sus recursos: «Hago mucha comicidad física, pero, al tratarse de un personaje real, no es tan exagerado como podía ser mi personaje en “La máscara”», explicó.

Las situaciones en las que se ve metido Carrey son de lo más extrambóticas, pero, amante de los riesgos, rehusó utilizar dobles: «El “puenting” era una de las cosas que tenía que hacer una vez en la vida, y me pareció un buen momento. También conducir una moto Ducati», aseguró el actor, quien propuso algunas de estas escenas al director, Peyton Reed. «Es un proceso bastante científico entender la mente de Jim, está llena de energía, así que, junto a los guionistas, desarrollamos la historia», dice Reed, un asiduo de la realización para televisión, «un proceso muy rápido en el que hay que improvisar. Pero no es muy diferente a trabajar con Carrey, al que se le ocurren constantemente ideas», explicó. El director también desmitificó que trabajar con Carrey «sea tenerlo enjaulado durante el rodaje y dejarlo salir para que explote en sus escenas. Sabe desarrollar un personaje y actuar en escenas tranquilas».

Los efectos de un «sí»

Zooey Deschanel, la chica de la película, tuvo que enfrentarse a rodar «algunas aventuras como la de montar en moto», pero también a otras a las que está más acostumbrada, ya que escribió e interpretó las canciones que aparecen en la película, unos temas «fantásticos, muy graciosos y realmente pegadizos», según el propio Carrey. Por último, el actor animó a las personas a decir que sí en más ocasiones, y aseguró que «si todo el mundo dijera que sí en el planeta, seguro que se moverían las placas tectónicas».

El Oscar y la alineación de los planetas

¿Cómo puede un mismo intérprete protagonizar «Mentiroso compulsivo» y «Olvídate de mí»? ¿Y «La máscara» y «El show de Truman»? Parece evidente que el trabajo de un actor no termina en actuar, sino en seleccionar papeles. En este sentido, Carrey, con todos sus defensores y detractores, parece que va a tener difícil un reconocimiento oficial y unánime por parte de la industria. A su selección de proyectos, se une el hecho de que los actores dramáticos cuentan con un mayor prestigio. Pero esto no es algo que, al menos de cara a la galería, le preocupe a Carrey: «Lo que me motiva es el papel que interpreto y la gente con la que trabajo. De otra manera, sería muy duro, porque es un trabajo muy exigente. Creo que ganar un Oscar, por ejemplo, tiene que suceder en el momento idóneo. Las energías de la Tierra tienen que estar todas en un punto para que algo así te ocurra».





comentarios
© decine · 2008